Resumen: La primera obra referida al té de China – El Clásico del Té  (Cha Jing)– fue escrita por Lu Yu, quien vivió durante la dinastía Tang (618-907), considerado en China e incluso alrededor del mundo como el Sabio del Té, es un libro a través del cual se introdujeron estudios sobre la Camellia sinensis, promoviendo el hábito de beber té y ejerciendo una profunda influencia sobre las generaciones posteriores que comenzaron a aprender de la bebida milenaria desde los ámbitos de las ciencias naturales y de las humanidades, dejando atrás el ocultismo de los monasterios. Lu Yu era especialmente inteligente, muy generoso, justo y leal con sus amigos, siempre reconocía el mérito de los demás. Lo maravilloso de esta obra radica en que si bien los primeros testimonios históricos ubican el descubrimiento del té hace más de 5.000 años, a partir de este libro que compila 3 volúmenes y 10 secciones, se inicia el desarrollo y difusión de todo el proceso desde la cosecha y la fabricación, hasta su consumo; sin dejar de referirse a ningún aspecto de la cultura del té.

“Cada Taza de té representa un viaje imaginario” – Catherine Donzel

El nacimiento del sabio

Según innumerables leyendas Lu Yu nació en el año 773 bajo el signo del gallo, en un pueblo llamado Jingling (actual ciudad de Tianmen considerada la puerta del cielo) de la Provincia de Hubei en China, fue abandonado por sus padres y era tartamudo congénito; fue adoptado por un monje budista llamado Zhiji, que al salir del templo Longgai ubicado en las montaña de Houmen, escuchó el graznido estruendoso de 3 gansos salvajes que protegían con sus alas a un niño.

Dado que en el monasterio se bebía té continuamente, y que el maestro Zhiji tenía una gran afición a esa infusión, Lu Yu aprendió de la recolección, preparación y arte del té a muy temprana edad;  y adicionalmente con su inteligencia privilegiada conjugaba esto con la lectura, escritura y comprensión de las obras del Confucionismo; sin embargo, ésta misma inteligencia le hizo razonar acerca de estos preceptos y desarrolló ciertas dudas religiosas.

Zhiji quería que Lu Yu fuera budista pero él no aceptó, porque sumado a las dudas religiosas planteadas, por su condición de huérfano quería casarse y tener descendencia. Esto enfureció a Zhiji y lo castigó asignándole labores menores como barrer el piso, sacar a pastar a los bueyes y lavar los baños, con el objetivo de reconducir su rebeldía. Ante esta situación, Lu Yu se escapó del templo y formó parte de una compañía itinerante de teatro, en la cual aprendió del oficio de actor jugando con títeres, haciendo acrobacias y magia; pero sobre todo pudo seguir aprendiendo por medio de la lectura de la sabiduría Taoista.

La milenaria travesía

La experiencia adquirida en el monasterio al cultivar y preparar té, en un momento especialmente caracterizado por ser la época de oro en todo el imperio Tang, lo hizo alcanzar tal maestría que incluso algunas personas solo querían tomar el té preparado por él, situación que se trasladó a su rol como integrante de la compañía de teatro en la cual destacaban sus habilidades para entretener a la multitud; así como también, sus atributos para escribir diferentes obras y ensayos que tuvieron mucho éxito.

En esa misma época, conoció a Li Qiwu, funcionario que ejercía como alcalde de Jingling, quien admiró inmediatamente su inteligencia y enseguida se convirtió en su mentor, le regaló muchos libros para que siguiera estudiando, e incluso le prestó su colaboración para culminar su trabajo en el teatro, y le presentó al maestro Zou Zifu, un sabio hombre de letras retirado de la corte imperial, tutela bajo la cual profundizó en el arte de preparar té, y se inició en la poesía y la historia.

Progresivamente siguió cultivando su preferencia por instruirse con nuevos textos e ideogramas, aprendiendo de su nuevo maestro y forjando lo que posteriormente se convertiría en la destreza y manejo del lenguaje sintético con el cual escribiría su obra fundamental.

El tesoro de la nación del Sol

A los 20 años viajó a muchos destinos, investigando y explorando múltiples plantaciones de té; así como diversos manantiales para determinar la calidad del agua, naciendo su inspiración para escribir sobre la bebida y su cultura. Durante la Dinastía Tang y tras más de 20 años de dedicación culminó su obra maestra, el primer libro conocido del té llamado Cha Jing compuesto por 3 volúmenes y 10 secciones.

Ya en la adultez, el emperador le llamó a ser funcionario imperial; ofrecimiento que rechazó porque le gustaba la vida en libertad, sin posesiones materiales ni popularidad, y se quedó en las plantaciones de té aumentando aún más sus fabulosas habilidades con la Camellia sinensis. Finalmente cambió su actitud hostil hacía el budismo, y se convirtió en buen amigo de muchos monjes, incluso regresó al templo para preparar té a su maestro Zhiji en su lecho de muerte.

En esta lamentable visita Lu Yu vuelve a sus orígenes, simbolizando el cierre de una parte fundamental de su vida. Cuentan las leyendas populares que después de su muerte a sus 72 años, fue enviado a su hogar ancestral, y enterrado junto a la tumba del monje Zhiji, su gran maestro, como una acción benevolente ante su rebelde juventud. Culminando así el viaje del héroe de alguien que trascendió y se hizo inmortal en la historia gracias al té como símbolo de la armonía con el universo.

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Abrazos neptunianos,
Emperatriz Nieves Bustamante
Creadora de My Cup of Tea
Nep-tea time