El héroe ladrón

Salvar al otro,
con el precio de la vida,
arriesgarlo todo, por honor,
esperanzados en la recompensa.

De esos mitos populares,
recurrentes e inmortales,
discursos de héroes, heroínas y sirvientes.

Nos han hecho creer que somos héroes,
cuando miramos exclusivamente “al otro”,
cuando nos olvidamos de nosotros.

¿Cómo puedo ser heroína,
sí desconozco mis poderes?

¿Cómo sabré que la Kriptonita me debilita,
que el hierro me quema como a las hadas,
que tengo alas debajo de la piel de mi espalda?

Si todos los días soy la heroína de otros,
Y también la villana que expropia su mirada interior.

Y así, en el juego macabro,
del sistema moribundo,
todos robamos como villanos.

¡Para la rueda!
Haz las paces con la kiptonita y el hierro,
Abre tus alas cautivas
Y vuela alto, más arriba de tus sueños.

Con mi corazón abierto,
Katherin Löwenthal

Limassol, 13-08-20.

0 comentarios