Hechicera

Las mujeres sí que sabemos
de magia y alquimia,
todos los días transformamos,
creamos y damos vida.

Algunas transforman desde el miedo,
desde el terror a saberse hechiceras,
desde la sensación del pánico
que produce ver las chispas,
las estrellas y los rayos,
que del poder interior emanan.

Algunas otras transforman inadvertidas,
creyéndose inocentes víctimas de la vida.

Yo subo mi barita mágica llamada “atención”,
con devoción y cautela,
le sonrió, le bailo y le digo,
hoy daremos vida-muerte-vida,
a una de esas muchas “yo”,
que dicen ser mi esencia.

Hoy la “casa” limpiaremos,
con sangre y lágrimas,
pues son muchos los cuentos,
que necesitan Makia.

Cuentos ancestrales y propios,
que claman luz para salir de la oscuridad,
buscan compasión y redención.
espacio y alquimia.

Otras veces sostengo a “atención”,
para crear, amar, dar a luz…

No todo en la vida es tragicomedia,
también hay cuentos
de usos y desusos de la magia,
historias del silencio.

De esos que sólo una hechicera
que conoce a su barita entiende
y guarda en secreto familiar.

¿Qué clase de hechicera eres?

Con mi corazón abierto,
Katherin Löwenthal

Limassol, 13-08-20.

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