Mis hermosos Tacones Rojos

Me vestí con los tacones rojos,
Del color de mis ancestras,
Tambaleé por un minuto,
Un minuto que di vueltas.

Olvide que me apretaban,
cómo les apretaban a ellas,
me olvide de mis pies y la dolencia.

Es que me veía tan hermosa,
Decían todos con signos de exclamación,
Mientras un calambre adormecia
las raíces, la tierra y el asiento.

Cuando intenté quitármelos,
Ya ellos no querían salir,
Eran como la piel que adornaban
Los pilares de mi cuerpo.

Y con tanto halago y pertenencia
¿Quién quisiera desaparecer?

¡Quiero mis pies!
Hermosos y desnudos,
Suaves y de color carne,
Ásperos al roce con el piso.

 ¡Los quiero de vuelta! Exclame

Con mi corazón abierto,
Katherin Löwenthal

Limassol, 07-09-20.

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