Mis Plumas

Tejía mi vida en el ensueño, la fantasía,
Los deseos y las ilusiones cálidas.

Hasta que un día,
Uno de esos que no se olvida,
Descendí primero;
Del ensueño al cuerpo
Y de ahí a las raíces.

Ese día,
Desnuda, sucia y vulnerable,
Vi una luz roja radiante y cálida,
Y me acerque magnéticamente a ella.

¡Había llegado al centro de la Madre Tierra!

Me fundí en su calor,
Me despellejé, me derretí.

Ella con amor armo mis huesos ahumados,
como si fuese de barro moldeó mi piel,
su silencio fue absoluto y esclarecedor.

Volví en silencio, en pausa.
Limpie mis heridas con amor,
Descubrí que de las cicatrices salían plumas;
Hermosas plumas de color.

Con mi corazón abierto,
Katherin Löwenthal

Limassol, 04-11-20.

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